Ejercicio de coaching para reconectar contigo
Bienestar

De la intención a la acción: 3 preguntas clave para comprometerte contigo

¿Cuántas veces te has dicho: “el lunes empiezo”, “esta vez sí”, “ahora voy en serio”? Y luego pasa la semana, y los meses, y otra vez te dejas para después. No eres la única. Nos pasa a todas.

Queremos cuidarnos, poner límites, comer mejor, movernos más, descansar, priorizarnos… Pero muchas veces esa intención se queda ahí, flotando. Porque querer no siempre es suficiente. Hace falta algo más.

Ese algo es el compromiso contigo misma. Pero no uno forzado, de los que vienen con culpa y exigencia. No. Me refiero a un compromiso genuino, interno, que nace del amor propio, no del látigo.

Y para eso, hay una herramienta que uso mucho y que hoy quiero compartir contigo: tres preguntas clave. Sencillas, pero potentes. Porque cuando te las respondes con honestidad, algo dentro hace “clic”.

3 preguntas que te ayudarán a moverte del “quiero” al “hago”

Busca un lugar tranquilo, papel y boli en mano, y concédete 10 minutos. De verdad: eres importante. Mereces este breve rato contigo.

1. ¿Qué necesito de mí ahora mismo?

No lo que deberías hacer, sino lo que realmente necesitas. Quizá es descansar. O moverte. O poner un límite. O pedir ayuda.

Escúchate sin juicio. A veces solo hace falta parar un momento para darte cuenta de lo que te estás negando sin querer.

2. ¿Qué me impide dar ese paso?

Aquí aparecerán miedos, excusas, creencias, autoexigencia. No te pelees con ello, solo nómbralo.

“Creo que no tengo tiempo”, “me da miedo fallar”, “no quiero que se enfaden conmigo”. Verlo claro es el primer paso para soltarlo.

3. ¿Qué pequeño gesto puedo hacer hoy para acercarme a eso que quiero?

Y aquí está la magia: llevarlo a tierra. Nada de planes gigantes ni revoluciones. Un solo gesto. Uno que puedas dar dentro de tu límite.

  • ¿Quieres cuidarte más? Hoy puedes beber más agua. O acostarte media hora antes.
  • ¿Quieres respetarte más? Di “no” a eso que no te apetece.
  • ¿Quieres moverte? Sal a caminar 10 minutos.

Lo importante no es la magnitud, es la intención detrás. Y cuando empiezas a repetir estos pequeños gestos, el compromiso crece. Porque dejas de fallarte. Te empiezas a creer. Te vuelves tu aliada.

Lo que cambia cuando te comprometes contigo

No es magia. Es práctica.

Cuando empiezas a responderte con honestidad, a actuar en coherencia y a ponerte en el centro (aunque sea un poquito cada día)… algo dentro se ordena.

Ya no necesitas tanta motivación, ni fuerza de voluntad. Porque ya no estás “empujando”. Estás eligiendo. Y eso se nota. En cómo te hablas, en cómo te tratas, en cómo te sostienes cuando las cosas se tuercen.

Empiezas a sentirte capaz y preparada para que el compromiso vaya siendo poco a poco mayor. Y, por fin, empiezas a sentirte en sintonía contigo misma y a cuidarte como necesitas.

¿Te animas a probarlo hoy?