Durante mucho tiempo hubo aspectos de mi manera de sentir, pensar y reaccionar que no terminaba de entender.
Disfrutaba de mi vida personal y profesional, pero también había situaciones que me costaba manejar. Me exigía demasiado, le daba muchas vueltas a algunas cosas y a veces terminaba sintiéndome desbordada.
Me preguntaba por qué había experiencias que me afectaban tanto o por qué me costaba desconectar, incluso cuando tenía tiempo para descansar.
Hasta que descubrí la alta sensibilidad y empecé a encontrar respuestas a muchas de mis preguntas.
Empecé a entender mejor mis necesidades, a reconocer cuándo estaba llegando a mi límite y a buscar otras formas de afrontar las situaciones que me costaban.
Poco a poco fui aprendiendo a cuidarme, pero también me di cuenta de que quería seguir creciendo, aprendiendo y haciendo cambios en mi vida.
Tenía inquietudes, proyectos e ilusiones que también eran importantes para mí.
Quería tomar mis propias decisiones y trabajar en aquello que me gustaría cambiar o conseguir, teniendo en cuenta mi sensibilidad, pero sin dejar que esta limitara mis posibilidades.
Mi interés por comprender mejor cómo pensamos, sentimos y actuamos me llevó a descubrir el coaching y a empezar a formarme.
Me fascinó conocer nuevas maneras de plantearnos nuestros objetivos, tomar decisiones, superar dificultades y desarrollar habilidades que nos ayuden a conseguir lo que queremos.
Pero hubo algo que me llamó especialmente la atención: algunas herramientas necesitaban adaptarse para tener en cuenta las características y necesidades de las personas altamente sensibles. Porque una estrategia que resulta útil para alguien no tiene por qué funcionar igual para todo el mundo.
Con el tiempo, lo que había comenzado como un interés personal se convirtió también en una nueva ilusión profesional: dedicarme a ayudar a otras mujeres a trabajar en aquello que quieren mejorar, cambiar o conseguir en sus vidas.
Desde que empecé a formarme como coach, he seguido ampliando mis conocimientos en Inteligencia Emocional, Psicología Positiva y Alta Sensibilidad.
Hoy soy coach acreditada por la Asociación Internacional de Coaching y Mentoring (AICM) y por PAS España, y continúo aprendiendo y profundizando en estas disciplinas.
Todo ese conocimiento es la base de los cursos y recursos que creo en Cuídate y Crece. Quiero que cada mujer encuentre explicaciones que le ayuden a comprender sus experiencias y herramientas prácticas, adaptadas a su sensibilidad, que pueda utilizar para afrontar sus dificultades y avanzar hacia sus propios objetivos.
De todo ese recorrido, de lo que fui aprendiendo y de las ganas de compartirlo con otras mujeres altamente sensibles, nació Cuídate y Crece.
Quería crear un espacio donde la alta sensibilidad no se abordara únicamente desde las dificultades que podemos encontrar, sino también desde todo lo que podemos aprender, desarrollar y conseguir.
Un lugar donde encontrar explicaciones claras, conocimientos y herramientas prácticas para afrontar situaciones cotidianas, desarrollar nuevas habilidades y tomar decisiones sobre nuestra propia vida.
Por eso, en Cuídate y Crece encontrarás cursos, guías y cuadernos que he creado para ayudarte a llevar lo aprendido a la práctica, a tu ritmo y teniendo en cuenta tus necesidades y circunstancias.
Porque ser altamente sensible es una parte de quienes somos, pero no define todo lo que podemos llegar a hacer.
Me encantará que sigamos compartiendo este camino.
En mis correos encontrarás ideas que te hagan pensar, explicaciones que te ayuden a entenderte mejor y consejos y herramientas que puedas aplicar en tu día a día.
Hablaremos de alta sensibilidad, de desarrollo personal y de muchas de esas situaciones que nos encontramos en la vida. También compartiré contigo las novedades y los nuevos recursos de Cuídate y Crece.
Y, para darte la bienvenida, te regalo mi guía «Entiende tu sensibilidad».
Comprender · Cuidar · Crecer
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